Todo sobre el coronavirus: ¿estamos a tiempo de evitar la pandemia?

Todo sobre el coronavirus: ¿estamos a tiempo de evitar la pandemia?

Está el mundo a tiempo de contener el coronavirus o es ya demasiado tarde para evitar una pandemia? Y en caso de epidemia global, ¿qué consecuencias tendrá? ¿Será una pandemia menor, como la de la gripe A en el 2009, o causará millones de muertes, recesión económica y turbulencias políticas?

Nadie tiene aún respuesta a estas preguntas porque la respuesta depende de variables que aún se desconocen. Las dos más importantes: ¿qué contagiosidad tiene el virus Covid-19?; ¿y qué virulencia tiene?

Y en relación con estas: ¿cómo se transmite exactamente la infección?; ¿cuántas personas han contraído el coronavirus
en China?; ¿qué proporción de casos son asintomáticos, leves, graves y mortales?; ¿quién es más vulnerable?; ¿qué medidas de prevención funcionan?; ¿qué tratamientos son eficaces?; ¿hay casos no detectados en África, en Indonesia o en otros lugares fuera de China?…





Ni una sola de estas cuestiones está clara en estos momentos. A falta de certezas, cualquier predicción sobre la evolución futura de la epidemia, incluso a corto plazo, es aventurada. “Hasta que tengamos más información, es real­men­te difícil saber hasta qué punto deberíamos preocuparnos”, admite la epidemióloga Josie Golding, de la fundación bri­tánica Wellcome Trust, en declaraciones recogidas por la BBC.

Pero, a medida que trascienden más datos sobre lo que está ocurriendo en China, y sobre los casos de infección registrados en otros países, se empiezan a despejar algunas de las incógnitas sobre el coronavirus.

¿CÓMO SE TRANSMITE?

El Covid-19, que causa síntomas respiratorios, se transmite por vía aérea. No se sabe si puede transmitirse también por otras vías, pero serían minoritarias.

“El conocimiento actual se basa en gran parte en lo que se sabe ­sobre coronovirus similares”, informa el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos en su web. “Se piensa que el contagio de persona a persona se produce principalmente a través de pequeñas gotas respiratorias cuando una persona infectada tose o estornuda, de manera similar a cómo se transmiten la gripe y otros patógenos respiratorios. Estas pequeñas gotas pueden aterrizar en la boca o la nariz de personas que se encuentran cerca o posiblemente ser ­inhaladas hasta los pulmones”.

Otras infecciones respiratorias, como la gripe, pueden transmitirse tocando una superficie o un objeto en el que hay algunos virus y tocándose después la boca, la ­nariz o los ojos. “No se sabe en estos momentos si una persona puede contraer el Covid-19 por esta vía”, informa el CDC.





¿CUÁNTOS CASOS HAY?

Es la gran incógnita, la que más condiciona la fiabilidad de las predicciones. El número de casos confirmados hasta el 12 de febrero es de 44.730, más del 99% de ellos en China, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). China destacó que los 2.015 nuevos casos diagnosticados ayer son la cifra más baja en un día desde el 30 de enero, lo que podría indicar que la epidemia está empezando a remitir en la provincia de Hubei.

Pero esta cifra no refleja el número de casos real, sino únicamente el de pacientes en los que se detecta el coronavirus. Las personas que han contraído el coronavirus pero no han sido diagnosticadas porque tienen síntomas leves, o ningún síntoma, no apa­recen en la estadística. Tampoco aparecen las personas que sufren complicaciones graves pero no son diagnosticadas ni hospitalizadas por falta de camas o de tests de diagnóstico. Es el llamado problema del iceberg clínico. Emergen los casos diagnosticados, pero no se ve cuántos permanecen ocultos, por lo que se desconoce la magnitud real de la epidemia.

¿ES MUY CONTAGIOSO?

Un dato fundamental para predecir cómo se comportará una epidemia es el número básico de reproducción (R0), que indica cuántas personas resultan infectadas de media por cada persona que contrae el virus. Una primera ­estimación basada en 425 casos analizados en Wuhan sugirió que el nuevo coronavirus tenía un R0 de 2,2, una cifra comparable a la del virus de la gripe. Es suficiente para causar una pandemia, pero relativamente baja para una infección respiratoria. Por comparación, el virus del sarampión y la bacteria de la tos ferina tienen una R0 de alrededor de 15.





Sin embargo, esta cifra de 2,2 se estableció a partir de los primeros 425 pacientes hospitalizados por neumonía en Wuhan. Dado que algunos portadores del corona­virus solamente tienen síntomas leves o no llegan a tener síntomas, y que las infecciones respiratorias suelen transmitirse de manera más eficiente en las fases sintomáticas de la enfermedad, es probable que la R0 del Covid-19 sea inferior.

Esto debería facilitar la contención de la epidemia ya que, cuanto más bajo es el número R0, menos se propaga un virus. Por otro lado, si hay personas que transmiten el virus pese a no tener síntomas, tal como se ha sugerido, esto dificultaría su contención, porque no habría manera de identificarlas y podrían estar contagiando a otras personas.

Se sabe que el virus de la gripe puede transmitirse al final del periodo de incubación, uno o dos días antes de que aparezcan los síntomas.

En el caso del Covid-19, para el que se ha calculado un periodo de incubación medio de 5,2 días, no se sabe aún si puede transmitirse en fase asintomática ni qué porcentaje de contagios se producirían en esta fase.

¿ES MUY VIRULENTO?

La gravedad de los síntomas es muy variable de unas personas a otras. “Por lo que sabemos hasta ahora, puede causar síntomas leves parecidos a una gripe, como fiebre, tos, dificultad para respirar, dolor muscular y cansancio”, informa el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) en su web. Pero “casos más graves desarrollan neumonía grave, síndrome de dificultad respiratoria aguda, sepsis y choque séptico que pueden llevar a la muerte”.





A partir de datos de los primeros 17.000 pacientes diagnosticados, se ha estimado que un 82% de los casos son leves, un 15% graves y un 3% críticos. Con 1.114 muertes sobre 44.730 casos diagnosticados, la tasa de mortalidad se situaba ayer en un 2,5%. Pero, dado que hay probablemente decenas o cientos de miles de casos no diagnosticados, muchos de ellos posiblemente leves, la tasa de mortalidad real debe de ser inferior. Según una estimación publicada el 10 de febrero por epidemiólogos del Imperial College de Londres, puede situarse por debajo del 1%.

¿AÚN SE PUEDE CONTENER?

Los esfuerzos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) están orientados a contener el virus en su epicentro antes de que arraigue en otras regiones. Esta es­trategia funcionó en el 2003 con el coronavirus del SARS, también surgido en China, que infectó a 8.098 personas y causó 774 muertes en 17 países. Desde que se puso fin a aquel brote, el virus del SARS no ha reaparecido.

El Covid-19, sin embargo, ya ha infectado a más personas en más territorios y, aunque es menos ­virulento que el virus del SARS, es más contagioso. La OMS espera que la experiencia adquirida con la epidemia en Wuhan ayude a controlar mejor los brotes que puedan surgir en otras regiones. “En Singapur, estamos al prin­cipio del brote”, advierte Dale Fisher, director de la Red Global de Alerta y Respuesta a Brotes de la OMS, en declaraciones recogidas ayer por Reuters. Con 24 con­tagios en su territorio hasta ayer, es el país del mundo donde más infecciones se han producido después de China.





¿Y SI CAUSA UNA PANDEMIA?

Cabe la posibilidad de que, a diferencia de lo que ocurrió con el virus del SARS, el Covid-19 ya no se pueda erradicar. Si ha venido para quedarse, antes o después empezará a circular fuera de China. Dado que se trata de un virus nuevo para la humanidad, nadie está ­todavía inmunizado contra él, y la epidemia acabará siendo global. Lo cual no significa necesariamente que vaya a causar una catástrofe.

La gripe A del 2009, que también era un virus nuevo y causó una pandemia, acabó teniendo una mortalidad de una persona por cada 10.000 casos. Es demasiado pronto para saber si el Covid-19 se comportará de manera similar a los virus de la gripe, con epidemias estacionales, una alta circulación y una baja mortalidad. Tampoco se sabe todavía si circulará menos cuando llegue la primavera, como ocurre con otros virus respiratorios.

Pero incluso si es tarde para evitar la pandemia, las medidas de contención que está aplicando China, incluida una cuarentena para 50 millones de personas, están contribuyendo a retrasar la llegada del virus a otras regiones. Ayudan a ganar tiempo para conocer mejor el virus, buscar fármacos y vacunas para combatirlo y mitigar el impacto que pueda tener en el resto del mundo.





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